FEMINISMO

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Escribir siendo hombre del feminismo es una osadía. Lo siento, me gusta provocar. No ser mujer, no poder ser madre parece que inhabilita al hombre para escribir sobre “ellas”. Pero no es así. En una sociedad adulta, mayor, sin complejos ni prejuicios, ¿por qué no puedo escribir sobre el feminismo? No hay nada que me lo impida. Además el feminismo como movimiento ideologico que pretende agrupar a las mujeres en un común sentir, ni es común ni es sentir.

Hoy hay muchos feminismos. Desde el primer feminismo aparecido en la convención de Seneca Falls (EEUU) en 1848 hasta su cénit con la Decimonovena Enmienda a la Constitución americana que admite el voto de las mujeres en 1920 ha llovido mucho. Es a partir de 1970 cuando inicia la distinción entre dos escuelas de pensamiento o de la ideología  dentro del feminismo.

El feminismo de genero (Gilligan, 1982; Belenky, 1986) que es distinto del feminismo de igualdad (Summers, 1994; Jaggar 1983). La distinción entre estos dos tipos de feminismo es clave para entender muchas de las cosas qué ocurren en la actualidad. Para el feminismo de género las mujeres están esclavizadas y férreamente dominadas por el hombre-macho. Los bebes “bisexuales” se transforman en machos o hembras en función de las las estructuras de poder masculino para que unos manden y otras sean las esclavas. La “sociedad tradicional” condena a la mujer al papel de esclava del hombre y la obliga a tener hijos y permanecer encadenada al hogar.

Este pensamiento –hoy dominante en muchas mentes, publicaciones y medios de comunicación- ha estado aliado con el marxismo en sus inicios y luego con el posmodernismo. Pretende aplicar la ingeniería social para construir un sociedad de mujeres donde no exista la dominación del varón. El feminismo de género opina que las diferencias entre hombres y mujeres no provienen de la naturaleza sino de la cultura o de la sociedad. En cambio, el feminismo de igualdad combate la discriminación sexual dentro de la tradición liberal que arranca de la época de la Ilustración americana y francesa y también se basa en el humanismo clásico. No trata a la mujer como una dominada siempre, sino que existen casos y situaciones dónde la situación de la mujer es la de dominada, sojuzgada y esclavizada por el hombre. Son situaciones, ideologías, culuras, personas, países concretos dónde la mujer esta sometida y contra ellos clama el feminismo para liberar a la mujer. Algo esta cambiando en el feminismo. Afirmar que la naturaleza no importa nada en la identidad de un hombre o de una mujer es hoy acientífico. Las neurociencias, la genética, la psicología evolutiva muestran que la naturaleza imprime carácter. Se acaba una generación de feministas y empieza otra. Este post pretende plasmar este testimonio: ¡el feminismo ha muerto, viva el feminismo!

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