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La autoridad de Esperanza

La iniciativa legal de la Presidenta de la Comunidad de Madrid acerca de la autoridad del profesor es un acierto. Acierta Esperanza cuando enfoca uno -el otro es el fracaso escolar- de los problemas más graves de nuestra enseñanza. La violencia, el desorden, la indisciplina son lacras de nuestra escuela.  La medida es un paso en la dirección correcta.

Auitoridad del profesor significa que lo que dice el profesor, o lo que escribe en sus informes, es prueba «iuris tantum». Es decir, que entre el dicho del alumno que ha pasado A, y el dicho del profesor que ha pasado B, vale B. Ahora, si existen otras pruebas que demuestran que es A, vale A. Esta reforma ha tardado más de 20 años, y el Gobierno socialista ha sido  incapaz de equiparar un guardia urbano -que es Autoridad Pública- con el profesor. Ahora en el colegio, pero sólo en Madrid y en Valencia los profesores serán autoridad publica. Enhorabuena Esperanza.

El PP de Cataluña pidió, suplico e imploro que la Ley de Educación dijerá que los profesores fueran autoridad pública en el aula. No se nos admitió, es más se nos dijo que daría mucho «poder» a los profesores, y podrían abusar. Este fué un motivo por los que se voto en contra. El enfoque de la Ley catalana de educación al profesorado es feudal. El profesor es un vasallo. Vasallo de la Administración, vasallo del director y del claustro, vasallo de los padres, y un igual a sus alumnos. La realidad no la explico, la conocemos.

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