Escrutinio de 2025: El mundo en la encrucijada

Escrutinio de 2025: El mundo en la encrucijada.

Al cerrar este año 2025, la sensación predominante no es de mera transición, sino de un cambio de paradigma sistémico. Si 2024 fue el año de las urnas, 2025 ha sido el de la ejecución de una nueva gramática política que desafía los consensos de la posguerra fría.

1. El efecto Trump y la paradoja del gasto: El experimento DOGE

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha traído consigo el experimento administrativo más audaz de las últimas décadas: el DOGE (Department of Government Efficiency). La breve pero intensa incursión de Elon Musk en la gestión pública —saldada con su renuncia a mediados de año tras evidenciar las fricciones entre la lógica empresarial y la inercia burocrática— deja una lección agridulce.

Aunque se logró una reducción del 9 % en la plantilla federal y se cancelaron miles de contratos superfluos, los datos de cierre de ejercicio son tozudos: el gasto público total en EE. UU. ha crecido cerca de un 6 %, alcanzando los 7,5 billones de dólares. Esto demuestra que, sin una reforma profunda de los gastos obligatorios (defensa, salud y deuda), la «motosierra» —al estilo de Javier Milei en Argentina— tiene un alcance limitado. No obstante, se ha inaugurado una vía: la eficiencia ya no es una opción, sino la única respuesta occidental a una deuda pública que asfixia el crecimiento.

2. El avance de la nueva derecha: Nacionalismo y democracia liberal

El mapa político europeo y mundial se ha redibujado. No estamos ante un fenómeno unitario, sino ante una constelación de movimientos que comparten una crítica feroz a la socialdemocracia tradicional.

  • Italia: Giorgia Meloni se ha consolidado como la figura de estabilidad, demostrando que la derecha identitaria puede gobernar con pragmatismo económico.
  • Francia y Alemania: El ascenso de Marine Le Pen y de la AfD ha desplazado el centro de gravedad. Ya no son meras fuerzas de oposición; son el eje sobre el que pivotan los debates nacionales.
    El rasgo común es un nacionalismo renovado que busca proteger la soberanía frente a una globalización que perciben como despersonalizadora.

3. China: La fábrica que no se detiene

China sigue siendo el motor industrial del planeta. A pesar de la política de aranceles impuesta por Washington, la reindustrialización de Europa sigue siendo un deseo antes que una realidad. El modelo chino se consolida bajo una premisa inquietante: máxima libertad económica con control social absoluto. Es un socialismo «de nombre», donde la lucha de clases ha sido sustituida por el orden jerárquico del Partido Comunista, alejándose definitivamente de las ortodoxias marxistas del siglo pasado.

4. Una Europa armada pero sin brújula

Europa vive un momento de profunda contradicción. El acuerdo para elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB para el horizonte de 2035 —impulsado por la presión de Trump— supone un reto financiero sin precedentes. Sin embargo, este rearme carece de una visión estratégica unitaria.

La tensión con Rusia por la herida abierta de Ucrania evoca los peores fantasmas de nuestra historia. Desde las guerras napoleónicas hasta la Gran Guerra, la incapacidad de estabilizar la relación con el gigante del Este ha conducido siempre al desastre. Europa corre el riesgo de ser un arsenal sin una voz política que lo dirija.

5. El retorno de la «Realpolitik» y el papel de India

En el plano geoestratégico, 2025 nos deja dos grandes certezas:

  1. Intervencionismo quirúrgico: Siguiendo la estela de Ronald Reagan, quien en abril de 1986 ordenó el ataque a Trípoli (Operación El Dorado Canyon) para frenar a Gadafi, Trump ha recuperado esa praxis. Lo vimos este pasado diciembre en Nigeria, con ataques precisos contra el Estado Islámico para proteger a las minorías cristianas. Es una diplomacia de hechos consumados que busca la paz mediante la fuerza.
  2. Consolidación de India: El gigante asiático ya no es una promesa; es el nuevo poder mundial. Su posición de neutralidad activa y su crecimiento sostenido la convierten en el árbitro necesario del nuevo orden multipolar.

6. La crisis de autoridad de los medios tradicionales

Finalmente, 2025 marca el acta de defunción de la autoridad de los medios de comunicación tradicionales. La sumisión al poder político y la pérdida de objetividad han empujado a la ciudadanía hacia las redes sociales y plataformas independientes. El ciudadano ya no espera a que le expliquen la realidad; la busca directamente en el flujo de información digital. Esta desintermediación es un arma de doble filo: ofrece libertad, pero exige una capacidad de discernimiento que no siempre está presente.

El mundo que nos deja 2025 es más duro, más fragmentado y, ciertamente, más peligroso. Sin embargo, también es un mundo que ha empezado a llamar a los problemas por su nombre. La batalla ideológica de la derecha conservadora no solo busca ganar elecciones, sino recuperar el sentido común en la gestión de lo público y la protección de los valores que forjaron occidente.

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