EL PUEBLO ANTE LA CRISIS Y LA INJUSTICIA

ucraniaTodos conocemos y experimentamos la dureza de la crisis económica. Nosotros, nuestros familiares y amigos conocen en sus propias carnes el desempleo, el descenso de los ingresos o la disminución de las expectativas. Juzgamos que la crisis viene provocada por muchos motivos. La coyuntura internacional, las nefastas políticas financieras, el exceso de deudas, la falta de responsabilidad y acierto de los Gobiernos al hacer frente a al crisis y otros motivos. Buscamos culpables. A veces los hallamos y contra ellos dirigimos nuestra mal querencia en los banqueros, en la corrupción,  e incluso encontramos que la culpa es del sistema capitalista. Nos damos cuenta también de que hemos tomado decisiones equivocadas endeudándonos en exceso o  pensando que el tiempo todo lo arregla. Dicho todo esto la primera conclusión a la que llego es que a pesar de la severidad de la crisis en España el clima social es más de resignación que de preocupación. La pregunta clave es, ¿por qué? Muchos se han planteado y han respondido a esta pregunta. Se ha dicho: la fortaleza de la clase media española; la ausencia de un claro y único culpable;  hasta incluso se ha hablado del carácter indulgente de nosotros los españoles.

El hecho es, que a pesar de la insistencia de muchas organizaciones políticas y sindicales para llevar a sus militantes a la calle y provocar disturbios de gravedad máxima, no ha pasado nada grave. !qué siga así! ¿Por qué? Y antes de contestar planteo otra pregunta ¿Por qué en Ucrania,  Venezuela o en algunos países árabes  una situación de crisis económica  comporta una violencia inusitada con muchas muertes y ciudadanos mal heridos? Opino, que a pesar de la diferencia de los países hay una razón clara y evidente. La injusticia. Esta es la respuesta. En estos países hay violencia por qué los Gobiernos actúan de forma claramente injusta. Esto significa que  en estos países los gobiernos no cumplen lo que prometen;  adulteran el resultado de las urnas; desoyen lo que el pueblo les pide; promulgan leyes para beneficiarse de forma descarada y para perpetuar su poder. Esta es la razón. Son países que se llaman democráticos pero actúan como tiranías. En todos ellos encontramos al tirano de turno y el pueblo se revela ante la tiranía.
No ocurre esto en España, ni en Italia, ni en Portugal, ni tampoco en Grecia. Con matices, estos países han logrado articular un sistema democrático basado en que la decisión de la mayoría hace cambiar los gobiernos; la leyes aprobadas por la mayoría en los Parlamentos, singularmente las Constituciones, son respetadas pues el imperio de ley o el Estado de Derecho o -si así le quiere llamar- las reglas de juego pueden ser modificadas, pero han de ser primero  acatadas y luego cumplidas.
Esta es la razón de que los ciudadanos en España se quejen de la crisis, se quejen de la corrupción de algunos políticos; se quejen de los ajustes y de muchas cosas más. Y tienen razón. Pero en el fondo de nuestros corazones sabemos que a los gobernantes los hemos situado nosotros y que los podemos quitar nosotros. Por lo tanto no existe una injusticia global y total aunque si hay cosas, o situaciones injustas. Cuando la injustícia es clamorosa y evidente, el propio pueblo se levanta incluso en armas como en el caso de Ucrania y arriesgando su vida lucha por la Democracia y la Justicia.

 

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